50 shades of Stupid

Ayer llegando al trabajo me conseguí con un círculo de mujeres chismeando en un cubículo, algo que normalmente solo puede significar dos cosas: o se enteraron de cuánto le aumentaron el salario a la secretaria que se pone minifaldas o que vieron al novio de la que les cae mal el fin de semana en la playa con otra. Pero, para mi sorpresa me encontré con una conversación de 5 mujeres haciendo planes para ir a ver la película de 50 sombras de Grey con mucha más emoción de la que tenían para sus planes del fin de semana con sus novios.

 Me parece irónico que estas mujeres que hablan de que jamás verían una porno con su novio porque “¡qué vergüenza!”  piensan ir a la función de las 4 de la tarde, comprar su combo de cotufas y subir a Instagram la foto de la entrada a una película de sadomasoquismo con las “amigas” que critican en el baño. Genious!.

Me voy a mi puesto conteniendo las ganas de burlarme, pero es que cómo les explico que es una historia basada en la saga de Crepúsculo, o sea es algo así como convertir un disco de Arjona en algo peor, el resultado sería Arjona cantando Paulo Coehlo Ft. Pitbull.

Estos libros de “Porn for Dummies” narran la historia de Christian Grey un tipo abusivo que se aprovecha de una tonta insegura llamada Anastasia Steele (me imagino que no estaban disponibles más nombres de bailarina erótica que le podrían poner) y lo hacen pasar por una relación sana, intentando tapar todos los látigos y nalgadas con que en el último libro se enamoran y son felices para siempre (¿de verdad?). A ninguna mujer psicológicamente estable puede gustarle semejante historia.

Lo peor de todo es escuchar a mis compañeras decir que los hombres deberían aprender un par de cosas de Christian Grey, porque “él sabe lo que les gusta a las mujeres”. Si lo que buscan es un tipo que las menosprecie, las trate como  esclavas sexuales y las acose, estoy segura que ese hombre idílico está escondido en algún grupo de chat de esos de CANTV de mayores de 18, en cualquier constructor de obra que les gritó algo obsceno en la mañana o en ese vigilante sin dientes que les mira el trasero todos los días.

Pero claro, esto sólo les es atractivo si viene de un tipo guapo y multimillonario, porque si sus novios, que ganan sueldo mínimo, que las llevaron el 14 de febrero a comer helados y lo más que le han regalado es un ticket de metro, se les ocurre amarrarlas con sus correas Timberland sería lo más mata pasión del mundo, los terminan y al día siguiente los ridiculizan en cuanto grupo de Whatsapp tengan en su LG – Si, LG porque no tienen un Christian Grey en su vida que les regale un iPhone, lo siento.

Ni hablar de las mamás que todas las noches luego de arropar a sus hijos en sus camas y leerles un cuento se van a leer su libro de cabecera fantaseando con cosas que ningún hijo quiere imaginarse, y aunque van a misa todos los domingos, al salir comentan con las vecinas el nuevo capítulo y lo maravilloso de la historia. Me gustaría preguntarles si pensarían igual si su hija tuviera de novio a alguien como el protagonista, si aplaudirían las nalgadas, y si estarían felices de que lleven a su tesoro al cuarto rojo del dolor.

Lo único bueno de este libro es que ahora es más fácil identificar a las subnormales del resto, facilitando la limpieza anual de contactos en Facebook, borrando aquellas que frenéticamente postean el tráiler o suben a Snapchat pedazos de la película. También se hace más fácil para los hombres diferenciar entre la mujer que se va a quedar tranquila mientras él le mete mano porque cree que invitarle un trago le da derecho a eso y la que le daría una patada entre las piernas si lo hace.

Muchas mujeres no entienden que detrás de todas las escenas de sexo intenso – bastante repetitivas, por cierto – y de todos los sueños mojados que puedan haberles provocado, lo que hay es un libro que no llega a ser una historia de amor, es demasiado aburrido para ser pornografía y termina siendo una historia llena de abuso psicológico y físico describiendo una relación más enfermiza que una entre Courtney Love y Keith Richards.

Pero mientras unas toman como referente a Anastasia Steele  y sueñan con un Grey que las maltrate yo busco una manera de reconducir este asco que me producen hacia una actitud políticamente correcta… luego te cuento como me fue.

 Karina

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Un comentario en “50 shades of Stupid

  1. Creo que una de las pocas cosas que se puede “rescatar” del furor de este libro es que la gente (mujeres, hombres ,etc.) lean. Curiosamente, nadie recomendó abiertamente libros como La filosofía en el tocador o Autobiografía de una pulga, por ejemplo. Pero ¿qué se le va a hacer? Es lo que se pierde por el triunfo del límite de 140 caracteres. Y ni que hablar de los mensajes de texto.

    Poder conmoverse con una obra literaria sigue siendo valioso; aunque ésta sea una refritada de historias contadas desde hace cientos de años, pero que cayó en el momento justo… Afortunadamente todavía existe libertad de leer lo que uno desea y no lo que se impone como un trending topic que después pasa de moda (curiosamente, algo que no pasa con los escritores realmente buenos, en el mejor de los casos).

    Salud.
    A.

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